Preguntas frecuentes (FAQ'S)
- ¿Por qué sigue habiendo experimentos en animales?
- ¿No vino la penicilina de la investigación animal?
- ¿No vino la vacuna del polio de la investigación animal?
- ¿No fue a través de animales de laboratorio que los científicos descubrieron la diabetes y desarrollaron la insulina?
- ¿Y si dejáramos de experimentar en animales?
- ¿Qué usaremos en vez de animales?
- ¿Los medicamentos serían para nosotros sin haber sido testados antes en animales?
- ¿Que hay del argumento que dice que la experimentación animal es necesaria por que no hay otros modelos de sistemas completos para los procesos metabólicos aparte de los animales?
- ¿Cómo podemos saber que los medicamentos no causarán defectos en el feto sin hacer pruebas en animales?
- ¿Como vamos a combatir el SIDA sin la experimentación animal?
- ¿No necesitamos los experimentos animales para curar el cáncer?
- ¿No es verdad que los animales son iguales que la gente a nivel celular? Están hechos de células y ¿no funcionan todas las células igual?
- ¿No son las 3 r ("Reducir, Refinar y Reemplazar") la mejor manera de retirar de forma paulatina la investigación animal?
- ¿No apoyan todos los doctores el concepto de experimentación animal?
- ¿Pueden las alternativas realmente reemplazar los experimentos con animales?
- ¿Todos los ganadores del Premio Nobel en Medicina y Fisiología no experimentaron con animales?
- ¿Son los anti-viviseccionistas anti-humanos y anti-ciencia?
- ¿Como se pudo consolidar tanto la experimentación animal para empezar con ella?
¿Por qué sigue habiendo experimentos en animales?
Hay muchas razones de por qué los experimentos con animales continúan. Una razón es por tradición e inercia, y los sistemas se resisten a cambiar. Eso es debido a que la investigación basada en animales está tan anclada que toda la industria de investigación se basa en ella, y hay una falta de deseo general para pasar al nivel siguiente y utilizar nuevas técnicas de vanguardia. De la misma manera en muchas ocasiones puede haber una falta de recursos y fondos para la investigación humana, así como una falta de conocimientos y competencias. A la luz de incontables desastres medicamentosos, muchos científicos y doctores han empezado a cuestionar la validez de la experimentación animal.
Otra cuestión es que los experimentadores no son los que ven y se ocupan de los pacientes. Piensan que los experimentos animales ayudan a curar enfermedades humanas pero están tan apartados del cuidado del paciente que no pueden ver sus fallos fundamentales. Los investigadores también tienen más probabilidad de obtener grandes reconocimientos si publican montañas de artículos científicos. Es más fácil y mucho más rápido publicar artículos utilizando animales que haciendo investigación basada en humanos.
Una de la razones más significativas del por qué los experimentos animales continúan es el dinero. La experimentación animal sigue porque es altamente rentable para un montón de gente. No son solamente los investigadores que sacan provecho de los experimentos en animales. La gente que cría y provee los animales saca provecho, igual que la gente que provee equipamiento, comida para animales, el transporte, etc. Todos los grupos siguientes obtienen dinero de ello: científicos, médicos, hospitales, burócratas de la agencia de regulación, compañías farmacéuticas, conglomerados médicos, políticos, criadores, vendedores, abogados, reporteros y medios mediáticos, para nombrar unos pocos.
Indudablemente los ensayos con animales ayudan a acelerar nuevos productos al mercado y les da también una defensa legal contra una inadecuada seguridad en caso de que las cosas se tuerzan. La industria farmacéutica sabe desde hace años que los ensayos sobre animales son deficientes pero dan protección de responsabilidad cuando sus drogas matan o dañan gente (lo que ocurren demasiado a menudo). Los jurados son fácilmente influenciados por montones de datos de seguridad de diferentes especies, incluso si los datos no son completamente aplicables a los humanos.
¿No vino la penicilina de la investigación animal?
El hecho es que los ensayos animales desviaron el desarrollo de esta importante medicina. En 1929, Alejandro Fleming observó la penicilina matando bacterias en un plato de Petri. Intrigado, administró el compuesto a conejos infectados con la bacteria, esperando que actuara de la misma manera. Desgraciadamente, la penicilina no fue efectiva contra las infecciones de los conejos. (Ahora sabemos que debido a que los conejos excretan rápidamente la penicilina en su orina, la droga no puede funcionar antes de haber sido eliminada.) Disgustado, Fleming apartó la droga durante una década ya que los conejos habían “demostrado” que la droga era inútil como medicamento sistémico. Años más tarde se acordó de la droga cuando tenía un paciente al borde de la muerte para el que todos los demás tratamientos habían resultados ineficaces. A la desesperada, fue a buscar la penicilina y obró un milagro. El resto, es historia. Fleming atribuyó su descubrimiento al azar.
Fleming podría haber desechado la penicilina si hubiera hecho sus tests sobre cobayas o hámsters, ya que mata a dichas especies. Fleming dijo después a sus estudiantes: “Por fortuna no hicimos esos experimentos animales en los años 40, ya que la penicilina probablemente nunca hubiera obtenido una licencia y posiblemente el campo completo de antibióticos nunca se hubiera realizado."
¿No vino la vacuna de la polio de la experimentación animal?
En realidad la experimentación animal retraso esa muy necesaria vacuna a lo largo de la primera mitad del siglo XX.
La Polio se declaró entorno al 1835, con víctimas volviéndose rápidamente paralíticas y muriendo. En 1840, un cirujano ortopédico escribió que la espina dorsal era el asentamiento de la infección, una hipótesis que fue demostrada veintitrés años más tarde. En 1908, los científicos sugirieron que un virus era el responsable, un virus que podría ser erradicado con una vacuna. Cuando se desarrolla una vacuna, es muy importante determinar cómo entra la infección en el cuerpo y se instala. No se puede interrumpir el contagio a no ser que se determine su trayectoria. Los patólogos descubrieron el virus de la polio en intestinos humanos ya en 1912, lo que sugería que posiblemente entraba en los humanos por el tracto digestivo. Entretanto, investigadores infectaron animales con polio con éxito. Ese “triunfo” terminó retrasando el desarrollo de una vacuna eficaz durante décadas. Resultó que, nuestros parientes cercanos los monos contraían la polio nasalmente (no a través del sistema digestivo), y el virus se movía directamente desde la nariz al cerebro. ¡Increíblemente, los científicos que trabajan en la vacuna eligieron ignorar los datos del sistema digestivo humano en favor de los datos de los monos!
Los defensores de los experimentos animales no se equivocan cuando proclaman que se hizo una vacuna para la polio derivada de los experimentos animales ya que en 1934, una vacuna fabricada a partir de tejidos de mono fue autorizada. Lo que dejan de mencionar es que provocó la parálisis de doce personas y la muerte de seis. En 1937, los experimentos animales llevaron los científicos a vaporizar sulfato de cinc y alumbre ácido pícrico en la nariz de niños, razonando que, si la vía de transmisión humana era a través de la mucosa nasal como en los monos, eso mataría el virus en la nariz. El único resultado fue que algunos niños perdieron su sentido del olfato permanentemente. En 1941, treinta años después de los experimentos animales originales, el Dr. Albert Sabin trabajó con descubrimientos de autopsias para demostrar que la mucosa nasal humana no tenía el virus. Lo que sí encontró fue que el virus estaba confinado en el tracto gastrointestinal, como ya se había dicho cerca de treinta años antes. Años más tarde, el Dr. Sabin recordó la locura de los modelos de los monos para la polio:
"La polio Paralítica se podría controlar solamente previniendo la destrucción irreversible de un alto número de células motoras nerviosas, y el trabajo en la prevención se retrasó mucho por la concepción errónea de la naturaleza de la enfermedad humana basada en la equivocación de los modelos experimentales de la enfermedad en monos. "
En 1949, John Enders desarrolló el virus en un cultivo. Eso mostró el camino para la vacuna. Por su logro, ganó el Premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1954.
La vacuna podía haber sido producida de tejido no animal, sin embargo los fabricantes optaron por tejido de hígado de mono. La más vieja vacuna basada en animales contenía virus vivo, provocando que 204 personas contrajeran la polio y once encontraran la muerte.
La vacuna de la polio se desarrolla ahora en cultivo de vacunas diploides humanas en lugar de tejidos animales.
¿No fue a través de animales de laboratorio que los científicos descubrieron la diabetes y desarrollaron la insulina?
Los grupos defensores de la experimentación con animales siempre citan el desarrollo de la insulina como un soporte para continuar con los ensayos con animales. Afirman, justificadamente, que, sin la insulina recolectada de los mataderos, muchos diabéticos hubieran perdido la vida. Si bien es cierto que los animales han figurado ampliamente en la historia de la investigación y la terapia para la diabetes, su uso no era necesario y además no siempre ha hecho avanzar a la ciencia.
La diabetes es una enfermedad muy seria, afectando hoy entre diez y catorce millones de Norte-Americanos. Es uno de los causantes de la ceguera, de amputaciones, de fallo renal y de muerte prematura. Aunque los signos clínicos de la diabetes humana se conocen desde el primer siglo después de Cristo, no fue hasta finales del siglo XVIII cuando los médicos asociaron esa enfermedad con cambios característicos observados en el páncreas en autopsias. Como eso era difícil de reproducir en animales, muchos científicos debatieron sobre el papel del páncreas en la enfermedad.
Cerca de un siglo más tarde, en 1869, los científicos identificaron las células pancreáticas productoras de insulina que no funcionan correctamente en los pacientes diabéticos. Otras condiciones pancreáticas en los humanos, como cáncer de páncreas y pancreatitis (inflamación del páncreas) fueron observadas como productoras de síntomas de diabetes, reforzando el vínculo de la enfermedad con el páncreas.
Los experimentadores con animales siguieron interrumpiendo la buena progresión de conocimientos relativos al páncreas y la diabetes. Cuando quitaron el páncreas a perros, gatos y cerdos, sin ninguna duda los animales se volvieron diabéticos. Sin embargo, los síntomas de los animales llevaron a la conjetura era una enfermedad del hígado, vinculando el transporte de azúcar al hígado y al glucógeno. Esos estudios de animales desviaron la investigación de la diabetes del buen camino durante años.
En 1882, un médico llamado Dr. Marie observó la asociación entre la acromegalia, una afección de la hipófisis, y el azúcar en la orina, consecuentemente conectando el metabolismo del azúcar con la hipófisis. Otro médico, Atkinson, publicó en 1938 datos que revelaron que el 32,8% de todos los pacientes acromegálicos padecían diabetes. Bouchardat publicó descubrimientos similares en 1908. Por alguna razón, el científico que reprodujo eso en perros, Bernardo Houssay, terminó ganando el Premio Nobel en 1947. Evidentemente, no es casi justo decir que los perros fueron responsables de su galardón, ya que el conocimiento de los experimentos previos a los de Houssay y un buen número de métodos basados en humanos hubiera producido los mismos descubrimientos.
Al principio de los años 20, dos científicos, John Macleod y Frederick Banting, aislaron insulina extrayéndola de un perro. Recibieron por ello un Premio Nobel. Macleod admitió que su contribución no fue el descubrimiento de la insulina, sino más bien la reproducción en un perro de laboratorio de lo que ya había sido demostrado en el hombre. No estaban obligados a extraer insulina de perros, pues desde luego había amplio surtido a partir de humanos. Simplemente hicieron eso porque era conveniente. En el mismo año, Banting y otro experimentador llamado Best, dieron insulina de perro a un paciente humano con resultados desastrosos. Vean lo que los científicos dijeron a propósito de los experimentos con perro en 1922, la producción de insulina tuvo origen en una serie de experimentos erróneamente concebidos, conducidos e interpretados. Banting, Best y otros científicos modificaron su proceso utilizando técnicas in Vitro y más tarde produjeron insulina en grandes cantidades a partir de páncreas de cerdos y vacas recuperados en mataderos.
En los años siguientes, los científicos continuaron refinando la substancia derivada de animales. Aunque es cierto que la insulina de buey y cerdo salvó vidas, también creó una reacción alérgica en algunos pacientes. La insulina de buey tiene tres aminos ácidos que son diferentes a los aminos ácidos humanos mientras que la insulina de cerdo solamente tiene una. Considerando que esto parece insignificante, hace falta muy poco amino ácido para debilitar la salud. (Un sólo amino ácido anormal es suficiente para producir algunas enfermedades amenazantes para la vida, como fibrosis quística o anemia de células falciformes.) Inyectar insulina derivada de animales también presentaba el peligro medible de transmitir virus que pasan de una especie a otra. Si los investigadores hubieran reconocido entonces esas potencialidades así como la amplitud de diferencias entre humanos y animales de granja, los científicos hubieran adelantado para desarrollar la insulina humana más rápido.
La habilidad para tratar pacientes que sufren de diabetes sin inyectarles insulina afortunadamente fue descubierta en humanos. Hoy, la administración oral de anti-hiperglucémicos, que surge por casualidad y auto-experimentación, elimina la necesidad de inyecciones de insulina en muchos pacientes.
La diabetes sigue siendo increíblemente enigmática, en gran parte debido a nuestra confianza permanente en el modelo animal. La mayoría de los facultativos creen que un control estricto de la glucosa mediante inyecciones de insulina ofrece ventajas sobre un plan de tratamiento menos controlado. Sin embargo, la insulina es un tratamiento, no una cura para la diabetes. El proceso bioquímico exacto a través el cual la insulina regula el azúcar en sangre no es conocido aún.
¿Y si dejáramos de experimentar en animales?
La abolición de la vivisección liberaría valiosos recursos que podrían ser utilizados en el desarrollo de técnicas de investigación no animales. La industria farmacéutica es una industria de miles de millones de libras que tiene fondos suficientes para invertir mucho más allá en la investigación no animal.
¿Qué usaremos en vez de animales?
Los verdades estándares de referencia del progreso médico se han basado sobre las metodologías no animales siguientes, y seguirán siendo vitales en desarrollos futuros: Investigación in Vitro (tubo de ensayo), epidemiología (investigación sobre la población), estudios post-mortem, investigación genética, estudios clínicos, tejido humano, modelado por ordenador, avances tecnológicos, células madre humanas.
Noten que este punto de vista asume que los experimentos con animales fueron los responsables de avances médicos en el pasado. Si eso fuera verdad, el asunto sería válido, Pero no lo es. Los puntos de referencia en la historia médica se han basado sobre las metodologías no animales siguientes, y así será para futuros desarrollos:
La investigación in Vitro o tubo de ensayo ha sido un instrumento para muchos grandes descubrimientos. Aunque no siempre se ha usado tejido humano, se podría haber utilizado, pues siempre ha habido un amplio surtido. La sangre, el tejido y el cultivo en órganos son bancos de prueba ideales para la eficacia y toxicidad de los medicamentos.
La epidemiología es el estudio de poblaciones de humanos para determinar factores que podrían tener importancia sobre el predominio de una enfermedad entre ellos, o sobre su inmunidad a ésa. Combinada con la investigación genética y otros métodos no animales enumerados aquí, da una información muy precisa acerca de todos los sistemas.
Bacterias, virus, y hongos revelan las propiedades celulares básicas.
La autopsia y los cadáveres se utilizan para esclarecer una enfermedad y enseñar técnicas operativas como la fijación de una fractura, estabilización de columna, reconstrucción de ligamento y otros procedimientos.
Se pueden construir modelos físicos para estudiar el desgaste en articulaciones y otra fisiología.
La investigación genética ha descubierto muchos genes que son responsables de enfermedades específicas. A partir del momento que los médicos pueden ahora afirmar la predisposición de sus pacientes a ciertas enfermedades, pueden guiarles más eficazmente así como sugerirles una alimentación óptima, un estilo de vida y medicamentos.
La investigación clínica en pacientes muestra como los humanos responden a diferentes tratamientos y determina si sí o no un tratamiento es superior al otro. Podemos atribuir nuestro conocimiento fundamental de la enfermedad y del cuidado hospitalario a la investigación clínica.
La vigilancia post-venta sobre medicamentos (PMDS en inglés) es un proceso de informes por el que cada efecto y efecto segundario de una nueva medicación es comunicado a una agencia de control, por ejemplo la FDA. (A pesar de sus beneficios obvios, la vigilancia post-venta sobre medicamentos se practica actualmente de forma errática ya que los métodos de información no son ni fáciles ni exigidos.)
El modelado matemático y por ordenador es un método de investigación complejo que usa las matemáticas para simular sistemas vivos y reacciones químicas.
La tecnología es ampliamente responsable por le alto estándar de cuidados que recibimos hoy. Los escaners RMI, escaners TAC, escaners TEP, rayos X, ultrasonidos, las máquinas de análisis de gas de la sangre, de análisis químico de la sangre, los catéteres arteriales pulmonares, catéteres arteriales, microscopios, aparatos de monitorización, láseres, las máquinas de anestesia y de monitorización, los equipamientos de sala de operación, las suturas, la máquina corazón-pulmón, los pacemakers, electrocardiogramas, electroencefalogramas, la sustitución de huesos y articulaciones, las grapadoras, la cirugía laparoscópica, la máquina renal artificial y muchos otros, son ejemplos de avances tecnológicos.
La especialización también salva incontables vidas. Por ejemplo, el campo de la patología permitió comprender mejor las enfermedades. La especialización del cuerpo médico en disciplinas como la cardiología, la oncología, la cirugía ortopédica, la pediatría, las enfermedades infecciosas, etc., permite a los médicos aumentar y compartir su conocimiento en un campo. Las áreas de cuidados especiales en el hospital, como la unidad de cuidados intensivos (UCI) para neonatos, la UCI cardíaca y la UCI quirúrgica, mejoran el cuidado del paciente. Las enfermeras formadas para el quirófano o la UCI cuidan mejor los enfermos.
¿Los medicamentos serían seguros para nosotros sin haber sido testados antes en animales?
Sí. Los medicamentes serían igual de seguros y probablemente más seguros que lo son actualmente si la fase de experimentación en animales se eliminara. Actualmente, las drogas legales matan más gente al año que todas las drogas ilegales combinadas.
Es importante reconocer primero que los medicamentos no saltan desde el animal de laboratorio a la botella. Hay cuatro métodos para designar los medicamentos. Los científicos empiezan con alguno de los métodos siguientes:
• Descubriendo nuevas substancias en la naturaleza
• Descubriendo un valor curativo diferente en un medicamento existente
• Modificando la estructura química de un medicamento similar
• Designando un nuevo medicamento comenzando de cero basado en reacciones químicas anticipadas.
Una vez que los investigadores han hecho una teoría acerca de la utilidad de una substancia, la administran a los animales para ver si sí o no funciona en ellos. Obtiene mucha información sobre la efectividad de la substancia sobre las especies testadas. Los resultados positivos sobre animales son divulgados en la prensa popular, generalmente mencionando muy escasamente el enorme abismo entre los resultados en los animales de laboratorio y la curación de los humanos. En este momento no hay aún ninguna información fidedigna acerca de lo que hará la substancia en los humanos, porque nuestro metabolismo es único.
Aunque el hecho de someter las substancias a la experimentación sobre animales debería revelar efectos anticipados y efectos secundarios en humanos, muy a menudo los resultados difieren dramáticamente entre especies. Las substancias que podrían salvar vidas humanas no son aprobadas porque son dañinas en animales. Y las substancias que son terapéuticas en animales son aprobadas, luego dañan y a veces matan humanos. En lugar de salvaguardar los consumidores humanos, la experimentación animal crea un falso sentido de seguridad.
La prueba de esto es patente en cualquier evaluación detallada de la historia del desarrollo medicamentoso. Numerosas de nuestros medicamentos más populares, incluyendo la aspirina, el paracetamol (Tylenol) y el ibuprofeno (Advil o Motrin), pueden ser bastante perjudiciales para animales. Los medicamentos diuréticos, un soporte en el tratamiento de la hipertensión, eran de uso común antes de que la experimentación animal hiciera furor. Muchas de esas drogas, usadas con seguridad por millones de personas, tendrían dificultad para pasar los tests de ratas obligatorios hoy.
Hay un interés justificable sobre si la experimentación animal nos impide adquirir medicaciones muy necesarias, un científico afirma: "...para la gran mayoría de las entidades de enfermedades, los modelos animales o bien no existen o son realmente pobres." Hay mucha probabilidad de pasar por alto medicamentos útiles por no dar la una respuesta a los modelos animales usados comúnmente. Innumerables drogas testadas en animales salen al mercado y luego causan problemas. Se considera que aproximadamente 100.000 muertes al año y alrededor de un 15% de los ingresos hospitalarios están causados por reacciones adversas a medicamentos. En una década, más de la mitad de todos los medicamentos nuevamente aprobados fueron o bien retirados o reclasificados por la FDA después de graves efectos secundarios inesperados. ¡Todas esas drogas fueron sometidas a una experimentación animal extensiva!
Claramente, el protocolo de experimentación animal va en contra de la seguridad humana. También desvía una considerable suma de dinero de metodologías sólidas de experimentación basadas en humanos.
¿Qué hay del argumento que dice que la experimentación animal es necesaria por que no hay otros modelos de sistemas completos para los procesos metabólicos aparte de los animales?
Esta afirmación sugiere que las metodologías de investigación in Vitro, aunque válidas, no pueden predecir lo que ocurrirá en un sistema vivo completo, lo cual es cierto. Pero la historia ha demostrado que los resultados en los animales de laboratorio son incluso más inadecuados. Aún prediciendo lo que ocurre en ciertos animales testeados, la experimentación animal no predice lo que ocurrirá en los humanos.
Dado que los procesos metabólicos difieren enormemente entre especies, la información recavada en experimentos animales no arroja ninguna confianza. Considerando que no tiene valor predictivo, salvo para las especies testeadas, carece completamente de rigor científico cuando se aplica a humanos. No produce los resultados que pretende producir. Muy a menudo, substancias probadamente efectivas en animales no resultan curativas en humanos y pueden incluso dañarlos. Muy a menudo, la experimentación animal actúa con fines contrapuestos en el descubrimiento cuando unos resultados pobres traban medicamentos que podrían aliviar el dolor y salvar vidas.
Cuando es el caso, todas las drogas deben ser finalmente probadas en humanos, y esos humanos son en todos los sentidos las mismas criaturas de laboratorio que los animales. Esas “fases clínicas” de experimentación medicamentosa, llamadas así, someten a humanos voluntarios a lo que son al principio dosis muy pequeñas, monitorizan sus reacciones y poco a poco aumentan la dosis.
La experimentación clínica y consecuentemente los métodos no animales, dan lo que los animales de laboratorio no pueden dar: lecturas completamente precisas de los procesos metabólicos humanos. Eso incluye la epidemiología y la vigilancia post-venta sobre medicamentos.
¿Cómo podemos saber que los medicamentos no causarán defectos en el feto sin hacer pruebas en animales?
Un principio llamado la Ley de Karnofsky's establece que cualquier substancia puede ser teratogénica (causar defectos en el feto) si se da a la especie correcta, en el momento correcto del desarrollo y en la dosis correcta. Incluso la sal de mesa común y el agua son teratógenos en algunas especies si se administran en un momento vulnerable en una cantidad suficiente. En otras palabras, cualquier medicación puede causar daños en el feto en alguna criatura. Una inmensa cantidad de experimentación acredita esa regla.
Los datos también confirman el hecho que no todas las especies son igualmente susceptibles a influencias teratogénicas por un determinado producto químico. Asimismo, un agente que es teratogénico en algunas especies puede tener poco o ningún efecto teratogénico en otras. De acuerdo con un respetado tratado sobre efectos en el feto, “debido a que las substancias cruzan la membrana placentaria por un cierto número de mecanismos, algunas diferencias en la reactividad de las especies a los teratógenos pueden ser debidas a la accesibilidad de la droga hacia el embrión” De los más de 1.200 productos químicos que causan defectos en el feto en animales, sólo treinta los causan en humanos, según la publicación especializada New England Journal of Medicine. Artículos en muchas otras publicaciones repiten esas conclusiones.
Muchas drogas seguras y útiles han demostrado causar defectos en fetos de animales de laboratorio:
• Lovastatina
• Sulfato de Condroitina
• Acetazolamida
• Diclorfenamida
• Etoxolamida
• Metazolamida
• Furosemida
• Clonidina
• Diazoxido
• Hidralazina
• Reserpina
• Guanabenzo
• Diltiazem
• Nifedipina
• Codeína
• Hidrocodona
• Hidromorfona
• Meperidina (Demerol)
• Morfina
• Oximorfono
• Fenazocina
• Colchicina
• Alopurinol
• Aspirina
• Paracetamol
• Otras drogas no esteroides anti inflamatorias
• Enflurano
• Éter
• Halotano
• Isoflurano
• Oxido nitroso
• Sevoflurano
• Procaína
• Corticosteroides
• Ampicilina
• Cefalotina
• Cloramfenicol
• Eritromicina
• Muchos antibióticos, medicamentos antifúngicos y medicamentos antivirales
• Antiparasitiarios
• Antihelminticos
• Antipalúdicos
• Anti-hiperglucémicos
• Insulina
• Tiroxina
• Acido triiodotiroacético
• Metiltiouracilo
• Propiltiouracilo
• Aminiofilina
Después de vincular la observación epidemiológica o clínica de las drogas con los defectos de nacimiento, los animales normalmente pueden, aunque no siempre, demostrar ese efecto.
Los investigadores no tuvieron éxito en reproducir defectos de nacimiento en otros animales con las drogas siguientes que son teratogénicas para los humanos: Captopril, Enalapril, Minoxidil, algunos inhibidores de cadena de calcio, o Warfarin.
El animal de laboratorio habitual, la rata, ha resultado producir defectos de nacimiento producidos por prácticamente todos los productos químicos que los causan en los humanos. Sin embargo, eso no es significativo. Si los productos químicos que dañan la prole de la rata no causan defectos de nacimiento en los humanos, los experimentos con ratas no sirven como predicción.
¿Para qué es buena la experimentación teratogénica y por qué continúa? Como lo subrayo el Dr. Hawkins, profesor de Obstetricia, la gran mayoría de estudios de toxicología perinatal parece pretenden conllevar protección medico-legal a las empresas farmacéuticas y protección política a los cuerpos de reglamentación oficiales, más que producir información que podría ser de interés en terapias humanas.
Como Karnofsky declaraba, si los investigadores lo intentan lo suficiente incluso podrían finalmente infligir defectos de nacimiento en alguna especie animal con una substancia que es teratogénica en los humanos. Pero ¿con qué fin? Los experimentos animales que no sirven para predeterminar no tienen ningún valor. Sólo utilizan dinero que de lo contrario podría crear investigación de un valor médico real. No tiene sentido “validar” algo que ya es conocido a través de los datos humanos.
¿Cómo vamos a combatir el SIDA sin la experimentación animal?
La lógica dice que si un investigador no puede inducir el SIDA con éxito en otra especia, tampoco lo curarán en los humanos usando experimentación animal. Se han gastado miles de millones de dólares intentando contaminar el SIDA a animales durante los últimos veinte años, y esos esfuerzos fueron completamente vanos. Aunque los investigadores han conseguido infectar chimpancés con el VIH, ninguno se ha desarrollado en SIDA.
Dada esa incapacidad para producir un modelo animal adecuado, es de locos creer que la experimentación animal nos llevará a terapias y curas para esa terrible enfermedad. Algunos en la comunidad del SIDA, con su vida colgando de un hilo, han llegado a esta conclusión e iniciado protestas políticas en contra de la experimentación animal. Incluso los científicos que apoyaron el modelo del chimpancé critican ahora vehementemente su falta de fundamentos científico: El modelo del chimpancé no obtiene mucho apoyo en la comunidad científica.
La investigación más reveladora hasta el momento ha venido observando la sangre de la gente infectada con el VIH. La gente que no desarrolla el VIH en SIDA ofrecerá un excelente e importante entendimiento de las maneras de prevenir la progresión del VIH en SIDA, invirtiendo sus efectos y curando la enfermedad.
El SIDO mata humanos a un nivel celular, así que es allí donde se debe estudiar, a través de epidemiología e investigación in Vitro, los científicos ya han aislado el gen humano considerado responsable de su inmunidad. Un medicamento Aidsvax fue usado en 8.000 voluntarios de alto riesgo porque protegía los chimpancés de la infección con VIH. Este medicamento no ofrecía ninguna protección a los voluntarios.
Las células de sangre de esa pobre gente se utilizan como material privilegiado de investigación.
La investigación in Vitro sobre células de sangre humanas, no la experimentación animal, reveló las idiosincrasias siguientes: La eficacia del VIH en humanos depende de unos aspectos muy específicos y minúsculos de los leucocitos humanos llamados células T auxiliares. Esas células tienen portales en su superficie llamaos receptores. Esos receptores trabajan en tándem con proteínas específicas para invitar al VIH en el leucocito donde el virus se reproduce. Los receptores pueden ser muy específicos de la especie y a veces varían dentro de la especie, lo que explica por qué lo chimpancés e incluso algunas personas cuyas células T auxiliares están expuestas al VIH no desarrollan nunca el SIDA.
De acuerdo con un científico, sólo sabremos qué modelo animal es útil después de “comprender la patogénesis del SIDA, y cuando tengamos las vacunas y terapias para prevenirlo” ¿Para qué necesitaríamos el modelo animal si ya tenemos la cura?
¿No necesitamos los experimentos animales para curar el cáncer?
El cáncer es el número uno de los asesinos en el Reino Unido.
La “Guerra contra el Cáncer” data de la administración Nixon, y aunque la información relativa al cáncer en animales es un volumen en expansión, los investigadores aún no han ganado la guerra. De hecho, las muertes por cáncer son más numerosas que nunca. Una de las principales razones de porque no frenado aún la mortalidad por cáncer es esta: El cáncer animal no es igual al cáncer humano.
Hay más de 200 tipos de cáncer humano que afectan diferentes órganos, tejidos y células y aunque los mismos órganos, tejidos y células animales pueden volverse cancerosos, los cánceres no son nunca idénticos a los carcinomas humanos.
Otro punto importante es que las mismas substancias no causan cáncer en todas las especies. Los estudios muestran que el 46% de los productos químicos demostrados ser cancerígenos en ratas no fueron carcinogénicos en ratones. Los ratones son más parecidos a las ratas que los humanos, así que si especies tan próximas como ratones a ratas ni siquiera contraen el cáncer de la misma manera, no es de sorprender que 19 de cada 20 componentes que son seguros para los humanos causen cáncer en los animales.
El Instituto Nacional de Cáncer trató ratones que estaban desarrollando cuarenta y ocho diferentes cánceres “humanos” con una docena de fármacos diferentes que ya eran usados con éxito en humanos. En treinta de cuarenta, la droga no funcionó. 63% del tiempo el modelo del ratón era malo.
El Instituto Nacional del Cáncer también emprendió un programa de detección de veinticinco años, testeando 40.000 especies de plantas en animales en busca de una actividad antitumoral. De esa amplia investigación, muchos resultados positivos salieron en los modelos animales, pero ni una sola droga antitumoral salió para humanos. Como consecuencia, el INC utiliza ahora células cancerígenas humanas para la detección citotóxica.
El Dr. Richard Klausner, como director de Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, directamente afirma: “La historia de la investigación sobre el cáncer ha sido una historia para curar el cáncer en el ratón... Hemos curado ratones del cáncer durante décadas y simplemente no ha funcionado en los humanos. "
¿No es verdad que los animales son iguales que la gente a nivel celular? Están hechos de células y ¿no funcionan todas las células igual?
Si bien todas las células animales tienen propiedades en común, un núcleo, ribosomas, mitocondria y más, sabemos que incluso idiosincrasias más pequeñas distinguen la forma en que las células de diferentes especies reaccionan a la comida, el entorno y la medicación. Esas idiosincrasias, visibles solamente a través de un microscopio electrónico, son a la vez la causa y el resultado de la evolución que creó creaturas disímiles.
Errores de experimentación animal han probado irrevocablemente que pequeñas diferencias pueden evitar o dar acceso a una enfermedad. Los receptores de superficie de los leucocitos, hacen los humanos vulnerables al SIDA. Entre los primates, solamente los humanos tienen ácido siálico, una molécula glucoproteínica en la superficie de la célula. Los científicos sugieren ahora que eso explica por qué otros primates son tan inmunes a enfermedades como la malaria, el cáncer de próstata y el cólera.
En la lucha para aprender por qué la experimentación animal no lleva a los mismos resultados, los científicos están definiendo despacio los factores microscópicos como las enzimas, receptores glucoproteínicos y quemoquinas beta, que crean la variabilidad entre las células humanas y no humanas. Todas las células no actúan igual porque son diferentes. Y diminutas diferencias entre humanos y animales llevan a errores letales cuando se aplican datos animales a los humanos.
Incluso el libro ampliamente considerado como una especie de Biblia para los experimentadores animales, El Manual de Ciencia Animal de Laboratorio, establece que “Es imposible dar una reglas fiables generales para la validación de la extrapolación de una especie a otra. Eso... a menudo sólo se puede comprobar después de ensayos en la especie objetivo. [los humanos] ... La extrapolación de modelos animales... siempre será una cuestión de retrospectiva."
¿No son las 3 R (“Reducir, Refinar y Reemplazar”) la mejor manera para retirar de forma paulatina la investigación animal?
Los promotores de las 3R (“Reducir, Refinar y Reemplazar”) ven los experimentos animales como un mal necesario si queremos curar la enfermedad humana. También asumen que los experimentos con animales son válidos científicamente y llevarán a curas y tratamientos para los males humanos. Eso no funciona en la práctica porque si un procedimiento no es de aplicación en los humanos, refinar o reducir sigue siendo inaceptable.
Las 3R desvían la atención y el debate de la cuestión sobre la validez científica de la investigación animal. Da la impresión de que se preocupa por el bienestar de los animales de laboratorio y evita el debate sobre la justificación del uso de otra especie para modelar la enfermedad humana.
¿ No apoyan todos los doctores el concepto de experimentación animal?
No, pero muchos profesionales de la medicina respaldan la investigación con animales de laboratorio como un asunto de principio más que como una convicción informada. Con una carrera de especialización muy apretadas y solamente poca información sobre una alternativa, poco médicos están dispuestos a soportar de una publicidad de separatismo con sus colegas. Esa disidencia requiere demasiada investigación y demasiado riesgo. Sin embargo, si se les consulta en privado, admiten que estudian datos humanos, no datos animales para determinar como tratar mejor a sus pacientes.
El Comité de Médicos para una Medicina Responsable y El Comité para la Modernización de la Investigación Médica son dos organizaciones médicas que están de acuerdo con el AFMA en que los experimentos en animales no llevan a curas para la enfermedad humana.
La experimentación animal es parte del plan de estudios en algunas escuelas médicas. Además, muchas escuelas médicas están asociadas con institutos de investigación, esos dependen de la experimentación animal para las subvenciones. Ese estilo de educación, en consecuencia, lleva a los médicos a creer que los experimentos animales están asociados con el progreso médico. Noten que eso no significa que los animales tienen algo que ver en el progreso médico.
Los experimentos en animales arrojan resultados, sin embargo, los médicos mismos tendrán que admitir que los resultados a los que ellos mismos fueron expuestos no facilitaron ningún dato de relevancia para los humanos. Cuando se les urge de dar ejemplos de cómo la experimentación animal ha contribuido a su campo, esos profesionales invariablemente están sin argumentos. Pueden agarrarse a la posibilidad de que el modelo animal, aunque no pertinente en su campo, es útil en otras disciplinas.
En ese clima de litigios, los médicos se frenarían en prescribir drogas si supieran que el aspecto del ensayo animal del desarrollo de la droga actúa en contra en lugar de a favor, de la salud del paciente. Por lo tanto, las compañías farmacéuticas promueven la creencia de que la experimentación animal refuerza la seguridad y efectividad de los medicamentos en los que los médicos confían. Esa “ lista de buenas razones” es otro motivo del por qué los médicos apoyan la experimentación animal.
Hay que añadir que los facultativos, si no directamente en persecución de hechos sobre lo contrario, también son fácilmente influenciables por la constante presión de las relaciones públicas realizadas por los experimentadores con animales. La experimentación animal tiene una larga historia, y con decenas de miles de gente y algunas de las mayores corporaciones del mundo enteramente dedicadas a mantener el status quo, haría falta un médico con valor y con mucho tiempo disponible, para elevarse en contra de ella.
¿Pueden las alternativas realmente reemplazar los experimentos con animales?
Métodos alternativos están ya reemplazando los experimentos con animales y ya han salvado incontables vidas. Por ejemplo, el cultivo de células ha reemplazado el uso de monos en la producción de vacunas para la polio. Los test de embarazo se hacen ahora en tubos de ensayo en lugar de en conejos. Lotes de insulina se analizan ahora químicamente y ya no por tests sin fundamento en ratones.
El gobierno, los cuerpos de reglamentación y la industria deben trabajar juntos para volver a pensar en nuestro proyecto científico, y para invertir en la renovación en formación de científicos y de equipamientos de laboratorios para utilizar la alta tecnología en las técnicas de investigación in Vitro que nos permitirán desarrollar medicamentos que salven vidas y productos de consumo seguros para el futuro: progreso con compasión y salud con humanidad.
¿Todos los ganadores del Premio Nobel en Medicina y Fisiología no experimentaron con animales?
Si, la mayoría lo hicieron, pero en ningún caso eso significa que los descubrimientos no hubieran ocurrido sin los animales. Solamente significa que el mercado para animales de laboratorio estaba prosperando y utilizarlos era fácil. Además, desde la segunda mitad del siglo XIX en adelante, la experimentación animal formó parte de todos los planes de estudio médicos. Así que los investigadores estaban obligados a realizar experimentos en animales para conseguir su titulación. Sin embargo, no es muy exacto deducir que esos experimentos afectaban directamente en los resultados de obtención del Nobel. En los casos donde los animales fueron usados para los resultados de obtención del Nobel, no habrían sido necesarios. Aunque la investigación con tejido animal era una convención, el tejido humano estaba disponible y más viable, como muchos ganadores del Premio Nobel han subrayado desde entonces.
¿Son los anti-viviseccionistas anti-humanos y anti-ciencia?
El fin de la investigación animal no tiene que ver con ser anti-humano o anti-ciencia. No hay oposición al progreso médico sino una voluntad de ver avances reales en el tratamiento y la cura de la enfermedad humana. Creo que el camino hacia esos adelantos depende del desarrollo de técnicas de investigación que no incluyen los modelos animales. Confiar en los estudios basados en animales frena la ciencia médica y quisiera ver empleadas técnicas de vanguardia no animales importantes biológicamente. Esto es el siglo XXI y ya es hora de dejar de confiar en la creencia de que los resultados de tests procedentes de una especie pueden ser aplicadas con seguridad a otra.
¿Cómo se pudo consolidar tanto la experimentación animal para empezar con ella?
Aunque sin fundamento, someter animales a experimentos para los cuales los humanos no se hubieran presentado nunca voluntarios tiene inconmensurables ventajas, evidentes desde el principio de los tiempos: los animales no pueden disentir.
Siempre hubo abundantes cuerpos humanos, tejidos y sangre para iluminar nuestra base de conocimiento. Sin embargo en el Oeste, la Cristiandad prevalecía y un decreto papal prohibió la autopsia. Durante el segundo siglo AC, un médico Romano llamado Galen llevó a cabo interminables experimentos en animales para nutrir sus más de 500 tratados que arrojaban conclusiones sobre la fisiología humana. Muchas de esas conclusiones estaban completamente erróneas y contribuyeron al “obscurantismo” que ahora asociamos a los tiempos medievales, durante los cuales los poderosos oficiales de la Iglesia siguieron negándose a la autopsia.
El Renacimiento ofreció un ligero respiro. Una pesquisa de competitividad intelectual nació para aplastar los mandamientos de la Iglesia. Las autopsias revelaron inexactitudes médicas que habían prevalecido durante 1.300 años desde Galen. Empezaron a arrojar luz en las causas reales de las enfermedades.
En la mitad del siglo XIX un hombre que había fracasado como dramaturgo, Claude Bernard, empezó con experimentación animal. Su tremendo celo y el tremendo volumen de resultados, certero o no, que extrajo del sometimiento de animales creó efectivamente el negocio de la experimentación animal. La investigación médica se extendería de ahora en adelante más allá del límite de los médicos, gente que no podía llegar a ser médicos podían vivir como experimentadores animales así como ejercer una amplia influencia. De hecho, la máquina de la experimentación animal generó tal abundancia de conclusiones que esas conclusiones muy a menudo anegaron la evidencia humana hacia lo contrario.
Pronto los experimentadores con animales solicitaron y recibieron dinero para sus investigaciones. Los criadores de animales empezaron a obtener beneficios. Los proveedores de equipamiento de laboratorio disfrutaron de su mercado en expansión. Y así sucesivamente. La nueva industria en expansión parecía útil para el estudio de las enfermedades, aunque había enormes disparidades en los resultados entre las especies animales y los humanos. Luego, en 1930, la simple incidencia de una droga actuando de la misma manera en un animal y en un humano regularizó efectivamente el uso de animales también para el desarrollo de drogas. Por supuesto, el mismo problema continuaba: los animales a menudo reaccionaban diferente a las mismas substancias químicas.
Sin embargo, la industria farmacéutica había despegado y prosperaba, desarrollando fuertes vínculos con los experimentadores con animales y utilizando sus resultados para disparar los beneficios. El desastre de la talidomida, una droga diseñada para suprimir el malestar matinal que provocó defectos de nacimientos en más de 10.000 bebés, impulsaron al Congreso de Estados Unidos a ofrecer al público Americano todas las garantías posibles de seguridad medicamentosa. Esa “garantía” tomó forma de experimentación animal.
No importa que la propia talidomida hubiera sido testeada en animales antes de ser lanzada y no había provocado defectos de nacimiento en ellos. E incluso después de que los científicos supieran qué tenían que buscar, solamente encontraron defectos de nacimiento ocasionalmente. En aproximadamente 10 tipos de ratas, 15 de ratones, 11 especies de conejo, 2 razas de perro, 3 tipos de hámsters, 8 especies de primates y en otras especies tan variadas como gatos, armadillos, cobayas, puercos y hurones en los que se probó la talidomida, se produjeron efectos teratogénicos sólo ocasionalmente. No importa tampoco que ya existiera una amplia evidencia de que los productos químicos reaccionan muy diferentes en especies diferentes. Legislando que todas las drogas deben ser demostradamente seguras y efectivas en animales antes de su lanzamiento, el gobierno un refugio legal para las compañías farmacéuticas y cualquier otra industria con un producto de seguridad médica cuestionable. Desde entonces, cuando hay denuncias, las grandes empresas pueden alegar que actuaron con la diligencia debida en toda la extensión de la ley. Inevitablemente, el entusiasmo de los grandes negocios sobre esa red de seguridad legal ha jugado un importante papel en hacer de la experimentación con animales una vaca sagrada.
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